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2/14/2007

ENTREVISTA A POLISAPO

ENTREVISTA AL ESCRITOR
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ALEJANDRO MACIEL
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REALIZADA POR ALUMNAS Y ALUMNOS
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DE LA ESCUELA "FE Y ALEGRÍA"
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MAYO DE 2004, ASUNCIÓN DEL PARAGUAY
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ACERCA DE LAS OBRAS
"POLISAPO" Y
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"LA GALLINA Y EL DRAGÓN"
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Natalia: ¿Cómo tuvo la idea de escribir este cuento?
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A.M. Una tarde iba en el auto con un amigo a casa de don Augusto y vimos en una esquina un policía bajito y gordito; mi amigo me dijo "qué raro", yo le pregunté qué era lo raro y, señalándome al agente de policía, me explicó que en la Escuela de Policía, donde él tenía un hermano estudiando, no admiten personas bajas y gordas. De inmediato pensé en la discriminación.
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Víctor: ¿Qué es eso?
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A.M. Supongamos que alguien dijese "desde ahora en más no pueden entrar en esta escuela los chicos o chicas que tengan un lunar en la frente", veo que Víctor tiene un lunar en la frente, ¿no es así? Bueno, entonces desde hoy no podrías volver a clases porque yo arbitrariamente prohibí por un capricho la entrada de personas con lunar en la frente, ¿te parece bien?
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Víctor: No, no está bien.
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A.M. Eso es discriminar, cuando yo separo a la gente en base a características físicas (que sean rubias o morenas o delgadas o feas o lindas) o sociales (que sean extranjeras, indígenas, de otras religiones) y les prohíbo estudiar o trabajar o convivir conmigo porque "no me gusta" tal o cual cosa. La discriminación está prohibida por nuestra Constitución nacional y nuestras leyes. No puedo prohibir a nadie estudiar, vivir, trabajar en base a su aspecto o su raza o su religión. Y si en la Escuela de Policía no permiten el ingreso de personas bajas, gorditas, están ejerciendo discriminación.
Cuando llegamos a la casa de don Augusto le comenté esto e inmediatamente me dijo "Ahí está el tema para el cuento que estábamos buscando".
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Lorena: ¿Por qué eligieron el sapo?
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A.M. Justamente, es un animal que discriminamos por su aspecto, ¿no es verdad? Los chicos y chicas también persiguen a los sapos porque "es feo"; pero si piensan bien tampoco deberían dejarme entrar a mí en esta escuela ya que no soy nada lindo. El sapo ni es feo ni es lindo, ha nacido así por un proceso de adaptación natural y además es muy útil porque nos libra de las larvas de muchos insectos dañinos, el mosquito por ejemplo. Y sin embargo, la gente rechaza al sapo por su aspecto.
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Juan José: ¿Y cómo se les ocurrió la historia?
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A.M. Don Augusto me dijo que podríamos empezar la historia de este sapo que quiere ser policía en algún sitio lejano del Paraguay porque así los ayudaba a ustedes a ver un mapa, conocer un poco más otros sitios de nuestro país, ver qué rutas se conectan aquí y allá, los árboles, los distintos animales que son típicos de nuestra fauna; yo tenía un cuaderno e iba anotando todo lo que Roa me decía, yo agregaba algunas cosas, él se entusiasmaba y me hablaba de los bichos, del Ñacurutú, del Caracol, del Aguará que es muy pícaro.
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Elisa: ¿No es una fábula entonces?
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A.M. No, Elisa. Fábula es un cuento en el que los animales se comportan con defectos; nosotros tratamos de presentar a los animales con sus modos habituales. En todas las fábulas dicen que las hormigas son trabajadoras y la chicharra es haragana, eso no es verdad. Las chicharras no necesitan acumular alimentos, no es que sean haraganas. Hay que evitar a toda costa distorsionar la vida animal adjudicándole a los animales los vicios humanos. Eso es un error. Por eso Polisapo no es una fábula porque en el cuento los animales tratan de ser animales con sus propios hábitos.
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Rodrigo: ¡Pero el Aguará miente!
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A.M. Bueno, está bien, el Aguará miente, es verdad, para reírse de Polisapo como una forma más de la discriminación. Le dice que no puede ser policía porque es verde. Y eso es falso. Pero normalmente el aguará no miente ni habla, somos las personas quienes mentimos hablando.
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Natalia: ¿por qué escribe usted?
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A.M. Querida Natalia... yo no fumo, no tomo bebidas habitualmente, no sé bailar, no me gusta el amontonamiento de gente, nunca usé drogas de ningún tipo porque sé que todas perjudican el cerebro y yo vivo de mi trabajo intelectual. No me gustan los recitales, ni las salidas a trasnochar, no me atrae ningún deporte, me aburro a los 5 minutos de empezar un partido de lo que sea, naipes, fútbol, carreras de autos... todo me aburre, no entiendo qué tiene que ver conmigo que veinte jugadores se pasen 2 horas corriendo en una cancha, eso no tiene nada que ver conmigo, no me ayuda a mejorar, no me enseña nada, siento que estoy perdiendo un tiempo maravilloso y entonces prefiero leer o escribir.
Cuando leo tengo la mente ocupada y feliz, y cuando escribo espero hacer feliz a otra gente, como ustedes que me dijeron que se divierten mucho leyendo este cuentito. Estar aquí con ustedes me hace mucho bien y prefiero esto a mil partidos de fútbol.
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Ernesto: ¿Piensa seguir escribiendo?
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A.M. Querido Ernesto, no creo que jamás deje de leer y escribir.Resígnense.
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Ernesto: Pero usted también es psiquiatra.
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A.M. Sí, es verdad y trabajo como médico psiquiatra y soy muy serio con mi trabajo porque se trata de cuidar la salud mental de la gente. Pero cuando salgo de trabajar vuelvo a la lectura y la escritura. También me gusta el cine, en lo posible cine europeo, el cine de Hollywood me parece estúpido, cada vez más tonto. Y la TV es una gran fábrica de tonterías. Yo les recomendaría que tengan cuidado con la T.V. traten de ver lo menos que puedan porque atrofia el cerebro de la gente. En las propagandas, por ejemplo, les enseñan que para ser exitosos deben fumar y tomar cerveza. Pero no les cuentan los graves problemas de salud que trae el cigarillo y el alcohol tomado en exceso. Eso es muy peligroso. También soy periodista en Radio Ñandutí.
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Marisa: ¿qué le recomienda a un alumno que quiera escribir como usted?
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A.M. Que lea, que lean mucho, todo lo que caiga en sus manos, lean aunque al principio no entiendan del todo, sigan leyendo. Un autor inglés decía que para escribir una página un autor debe haber leído antes 100 libros. Acá en Paraguay se lee muy poco y esa es una de las causas de nuestros problemas. Hay que leer más, mucho más.
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Gastón: ¿Quién es Miguel Pencieri?

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A.M. Mi primo, él es un excelente dibujante, estudió en la escuela "Ernesto De la Cárcova" de Buenos Aires, él hizo todos los dibujos de todos los libros que publiqué con Servilibro y otras editoriales. Polisapo es tan conocido que hasta en España hicieron una edición del libro.

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2/13/2007

Polisapo (cuento)

POLISAPO * * *
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* EL POLISAPO Cuento para niños de Augusto Roa Bastos y Alejandro Maciel, en colaboración. Ilustraciones de Miguel Pencieri. Enero 2002.
Polisapo fue el primer cuento infantil que escribí, a instancias y acompañando a don Augusto Roa Bastos quien quería crear una colección de cuatro o cinco relatos para nenas y nenes del Paraguay y nuestra región con personajes que fácilmente resultaran reconocibles y ambientados en algún lugar lejano del que nadie hablara. Por eso la patria de Polisapo es Horqueta y viaja por sitios de la zona de Coronel Oviedo hasta llegar a Asunción. Nuestra preocupación era la discriminación que empieza como prejuicio y después provoca mucho daño entre la gente. Al final del cuento hay una ficha didáctica que facilita el trabajo de docentes y alumnos/as. No necesito decir que un libro que va por la 5ta. edición nos dio muchas satisfacciones, afortunadamente las casi 400 cartas que nos enviaron los chicos y chicas contagiaron este entusiasmo a don Augusto que llegó a leer muchas de ellas y con un guiño me dijo: "misión cumplida".
Existe versión teatral impresa con el nombre de: "Polisapo en el camino" (Editorial Servilibro) donde está preparado el texto para su uso en teatro lo que dinamiza mucho la comprensión del mismo, la creatividad infantil, el agregado de música y efectos visuales.

Hace un kilo de años, en un charco que había cerca de Horqueta, en el departamento de Concepción en la República del Paraguay, vivía un Sapo que quería ser policía. Todas las mañanas, al lavarse la cara antes de ir a la escuela decía a su mamá Sapa: -Quiero ser policía. La madre seguía juntando huevos de caracol para el desayuno. Planchaba el delantal. O batía un poco de crema de leche con azúcar. Camino a la escuela el Sapo se cruzaba con la Garza y le decía: -Quiero ser policía. La Garza se hacía la desentendida y seguía buscando pescados en el estero. En toda la comarca, desde el río Apa hasta la cordillera de Amambay, y desde el Gran Chaco hasta Coronel Oviedo ya le decían “Polisapo” de tanto insistir siempre con la misma música en todas partes. Por ejemplo, en la clase de gramática la maestra le pedía que pasara a escribir una oración en el pizarrón y él escribía: Quiero ser policía La “Seño” pedía una palabra aguda y el Sapo escribía “policía”. Pedía un diptongo y el Sapo escribía “quiero”. Papá Sapo –que era mecánico- le prestaba su overol azul y una gorra con viseras igual a las que usan los agentes de policía. Cada vez que salía disfrazado las ranas cantaban a coro:
______________________________________ Poli, poli, Polisapo Parece de carne, Pero es de trapo. Poli, poli, poli~miente Dice que baila flamenco Desde siempre. Poli, poli, exagerado: Con un chicle hace un globo Y viaja sentado. ¿En un globo? Sí, señor En un globo aerostático Sin motor. __________________________________ Hasta que llegó el último día del último curso y Polisapo recibió el diploma. Mamá Sapa había estrenado una túnica de gasa plisada para la ocasión; y papá Sapo estaba más agrandado que nunca (el orgullo suele hinchar mucho el espíritu), tanto que no podía prender los botones de su saco. Todo fue muy tierno, incluyendo el llanto de la Yacaré que estaba muy emocionada aunque nadie creía en sus lágrimas. Por algo, las sátrapas de las ranas decían: Llora mal la Yacaré y ni ella sabe por qué. Por fin, Polisapo podía entrar en la Escuela de Oficiales de Policía. Las granujas de las ranas decían a coro: Llueva grueso o llueva fino Polisapo está en camino. Tiene una espina clavada: ¡O es policía o es nada!
_________________________________ Tuvo que hacer un viaje hasta Curva Romero, en Luque, (pasando por Asunción) rumbo a la Escuela de Oficiales de Policía. Imagínense todo lo que transpiró el pobre a salto de rana desde Horquetas, que es un pueblo con una plaza, una iglesia y siete casas hasta Yby Yaú donde se quedó a descansar tomando tereré con la Tucura, que es una especie de langosta rojiza, muy comedora de cultivos (los agricultores la consideran una verdadera “plaga”) y que tiene un bar en el cruce de caminos. -Y para dónde va el mozo-ozo? –quiso saber la Tucura, que era bastante curiosa por cierto. -A Luque –dijo Polisapo, muy seguro de sí mismo. Había leído en un tratado de autoayuda que el futuro de la gente depende de lo segura de sí misma que sea cada persona. Si uno quiere ser abogado, por ejemplo, necesita estudiar seis años todo lo que tiene que ver con las leyes y los códigos. Es necesario un gran esfuerzo personal que dure sus seis años; mucha paciencia que dure seis años, constancia que dure seis años, dedicación que dure seis años y muchos etcéteras más que se consiguen gracias a la seguridad que cada uno tenga en sí mismo. Eso decía el libro. Habría que ver si era verdad. Pero volvamos a la conversación entre Polisapo y la Tucura en pleno cruce de Ybí Yaú, bajo la sombra de un fornido lapacho de flores amarillas como patitos. -¡Ah!, entonces tiene que tomar la Ruta Tres hasta Coronel Oviedo-edo –dijo la Tucura-, y de ahí dobla por Ruta Dos hasta Asunción-ón y pasa de largo sin parar en Ñu Guazú, hasta Luque-uque. Derechito, derechito-ito-ito-ito. Llévele mis saludos a la comadre Ura, que vive en Tacuara-ara, de paso cañazo-azo –le pidió la Tucura, mientras se soplaba con una pantalla de caraguatá. -¿Eso queda muy lejos? –preguntó muy preocupado Polisapo. -Depende-ende –dijo la Tucura-. Ir cuesta más que volver-er. -¿Cómo es eso? –se alteró Polisapo, volviéndose más verde que de costumbre. Por lo que le habían enseñado (y él era muy buen alumno) las distancias son las mismas tanto si uno va como si uno viene de algún sitio. -Es una lomada, muy cuesta arriba-iba. Subir –iba diciendo la Tucura mientras cebaba otro tereré- le hará bufar de cansancio-ansio, pero al volver podrá bajar rodando como una pelota-ota de fútbol. Es mucho más fácil. -¡Qué macana! La Tucura, que era muy cariñosa, le acarició el hombro y lo alivió bastante diciéndole casi en el oído: -Tengo una amiga-iga en Carayaó y si necesita algo, ella le va a dar una manito-ito, hijo. -¿Y cómo llego hasta su amiga, en caso de necesidad? -Solamente tiene que quemar unas hojas de eucalipto y la Bruja Canidia irá volando-ando en su escoba hasta donde usted la necesite-ite, sobre todo si tiene la mala pata-ata de encontrarse con Lipudia. -¿Quién es Lipudia? –quiso saber Polisapo. -¡Mejor ni me hable de ella! –le contestó muy fastidiada la Tucura-. Lipudia es de lo peor, una Bruja maligna que continuamente anda pescando-ando sapos y ranas para hacer sus buches y tósigos porque Lipudia vive buscando las mil maneras-eras de amargarle la vida-ida a los demás. Del mostrador sacó una vihuela y empezó a cantar....
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Cartas de alumnos y alumnas al Polisapo:
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"Soy Selene, alumna del 5to. grado del Colegio Sek-Paraguay y le escribo esta carta para decirle que Polsapo es lindo, divertido y simpatiquísimo y de todos los libros que he leído éste fué el mejor"
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"Soy Fernando Barba, del 5to grado del colegio Sek, le escribo esta carta para contarle que mis compañeros y yo estamos leyendo su libro y que es muy divertido, los dibujo sson hermosos, y la parte que más me gustó es cuando el Ñacurutú le preguntó: ¿de qué color es el Toyota que va por la ruta?"
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"Soy Estefanía Villate Urbieta, alumna del 5to. grado del colegio Sek-Paraguay y le escribo para que sepa que su cuento Polisapo es mi favorito, espero que siga con Polisapo-2 porque sería bueno seguir con la historia"
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"Soy Araceli Yudis del colegio Sek, este año estuvimos leyendo el cuento "Polisapo" y me pareció entretenido y divertido. Yo quisiera que usted escriba más libros porque "Polisapo" me encantó. La parte que más me gustó es cuando el Caracol le enseña a caminar sin hacer ruido. Me contaron que Augusto Roa Bastos estaba enfermo y quiero que le mande mis saludos y el de todos mis compañeros"
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"Soy Daniel Vera Negrete, alumno del 5to grado del colegio Sek-Paraguay y le escribo esta carta para contarle qu eestamos leyendo su libro y es muy bueno, le mando saludos a Augusto Roa Bastos"
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